La esencia de nuestras vidas es ser Companeras de Jesús y compartir su misión.
El Padre nos llama a seguir a su Hijo en fidelidad, a estar al pie de la cruz con María y las santas mujeres, para ser una sola cosa con él en su sed por la venida del reino.Tenemos la espiritualidad de San Ignacio de Loyola. Como Fieles Companeras de Jesús nuestro espíritu misionero nos impulsa a adaptar nuestro trabajo apostólico a las necesidades de la sociedad y de la cultura en que vivimos.