En este Tercer Milenio, que recién comenzamos, nosotras, Fieles Compañeras de Jesús, deseamos profundamente, vivir auténtica y generosamente nuestras vidas,de modo que podamos expresarlo
en espíritu y en verdad.

En cada momento y en cada situación, la fiel compañera de Jesús escucha, desde su lugar al pie de la cruz, las palabras "tengo sed" de Jesús. Nos penetra al corazón este grito. En particular, lo escuchamos en la cresciente brecha entre los que son pobres y los que son ricos.

Influye nuestra lectura de las Escrituras, nuestra manera de vivir la pobreza con Jesús pobre, nuestros intentos de ayudar a los demás a lograr la plenitud de su vocación cristiana.

Nosotras estamos dedicadas especialmente a ciertos ministerios que nos confió nuestra fundadora, Marie Madeleine: La educación, el trabajo en retiros y las misiones.

Más que todo somos Compañeras de Jesús
para darlo a conocer con nuestras vidas.

Conozca a algunas de nuestras Hermanas FCJ en las Américas
                                          y conozca dónde viven y trabajan.

Margaret Benoit, fcJ

¡Hola!  Me llamo  Margaret Mary Benoit FCJ, y he vivido en Edmonton desde el mes de julio del 2004.  El llamado “a vivir llevar mi vida como Fiel Compañera de Jesús con entusiasmo y a optar por la vida” me ha infundido mucho ánimo siempre.

Antes de arribar a Edmonton estuve en Kitimat, al norte de la Provincia de British Columbia, en una área de misión, en donde estuve involucrada en los programas de RCIA (catequesis para adultos), en el ministerio de hospitalidad, ecumenismo y en las demás actividades que comprende una parroquia.  Aunque no he estado tan involucrada en Edmonton en los programas de voluntariado, ese ministerio contribuye a que mi vida sea interesante y recompensada.

Mi trabajo en L’Arche, ha dado mucha felicidad a mi vida y ha llevado alegría a los residentes a pesar de las limitaciones. Ser testigo de su situación y estando allí, me inspira y me confiere un sentimiento de gratitud por mis propias habilidades

Mi otro trabajo voluntario es en el Literacy Program para desarrollo de adultos discapacitados.  En la actualidad estoy tutorando a Erim, una muchacha de 18 años que lee y escribe más o menos a un nivel de segundo o tercer grado.  A Erim la mueve un enorme deseo de superación y su meta es mejorar cada día más sus habilidades para escribir y leer bien y obtener su licencia de manejo.  A ella le encanta cocinar y quiere leer muchas recetas de cocina.  Ella necesita mucha ayuda y mucha motivación.

Viviendo en un grupo pequeño de tres, siempre existen muchas maneras de contribuir a la v ida comunitaria que siempre son bienvenidas.

Lois Anne Bordowitz, fcJ

¿Por qué me levanto en la mañana? 

“El Espíritu del Señor  esta en mi;
  me ha enviado a llevarle la buena nueva a los pobres”

Este pasaje de Lucas 4:16 es parte de lo que me gusta llamar “La Propuesta de Nazareth”  Así es como Jesús describe su ministerio, y como una Fiel Compañera de Jesús, yo quiero también llevarle esa buena nueva a los pobres. Yo he sido muy afortunada en los ministerios que yo he tenido a través de los años.  En la mayoría de ellos me fue fácil descubrir la manera cómo llevaba la buena nueva a los pobres.

Yo siempre he creído firmemente en la Encarnación.  Yo se que lo que yo hago por los demás lo hago por Jesús.  También yo soy una activista.  Y lo que me da vida (esa es mi espiritualidad) es estar involucrada en la vida.

También me he dado cuenta  que cuando me involucro, usualmente es la respuesta a una invitación.  La primera vez que sucedió fue en mi primer año como profesora ( allá por los setenta).  Una profesora me invitó a escuchar una presentación de unos trabajadores agrícola de California. Ellos estaban tratando de organizar un sindicato para negociar mejores condiciones de trabajo.  Ellos agradecían el apoyo dado por la gente de la Iglesia, en esa época yo usaba un velo, y uno de ellos me preguntó directamente si yo  estaba dispuesta a colaborar.  En ese tiempo ayudar significaba unirse en la líneas de los piqueteros frente a una tienda de productos agrícolas y pedirles a los mercantes que  no comprasen uvas ni lechugas.  Así fue como comenzó mi carrera de activista social.

Mi carrera como profesora tuvo una vida muy corta.  Yo enseñé matemáticas y religión en Madonna High School en Toronto durante cuatro años, luego pasé a la Escuela elemental de Saint Joseph en Coaldale, Alberta por otros cuatro años.  Después de un año sabático espiritual acepté una invitación de las parroquias de la Diócesis de Calgary que estaban apoyando a los Vietnamitas que huían en botes. Esta fue mi primer experiencia con refugiados, la cual fue muy satisfactoria como ministerio.

La siguiente invitación fue para iniciar una comunidad en el centro de Toronto que fue la semilla que desarrolló el Hamilton House Refugee Project en donde trabajo actualmente, catorce años después. Mi ministerio en esta época era en el Jesuit Centre for Social Faith and Justice en donde aprendí el análisis social como una herramienta para la justicia social. 

Todo lo anterior fue una preparación para mi siguiente invitación:  ir a Sierra Leona, Africa Occidental.  Los diez años que viví allí han dejado una huella imborrable en mi corazón. Allí estuve involucrada en un programa de entrenamiento para adultos que espero que haya dejado un efecto perdurable en la vida de muchos africanos.  Las inconveniencias no se comparan con las cosas buenas que yo experimenté mientras trabajaba

con varios misioneros muy dedicados, mujeres y hombres ejemplares de varios países de África, y compañeras muy solidarias con las cuales fue un placer trabajar.  Desafortunadamente la guerra en Sierra Leona nos forzó a abandonar el país, de allí proviene mi experiencia multi-cultural de trabajo, con la que me encuentro trabajando en Toronto en el Centro FCJ de Refugiados.  Aquí le damos la bienvenida a la gente que proviene de muchos países y les ayudamos a asentarse en su nueva patria.  De nuevo me encuentro laborando con colegas muy finos, que constituyen una inspiración continua para mi. 

Por esto me levanto en la mañana.

Marcella Bresnihan, fcJ

Cuando hice mis primeros votos, Madre Catherine me dijo que yo iría a Dublín a estudiar y obtener un Grado Bachelor in Arts.  Poco tiempo después los planes cambiaron y me encontré camino a Sedgley Park, Manchester, a un entrenamiento para ser profesora de primaria.  Desde esos momentos Dios me estaba encaminando hacia el ministerio que me ha dado tanta dicha y que me ha permitido tocar las vidas de innumerables niñas, sus padres y al personal de la escuela.  Yo he comprobado que mis mejores momentos es alrededor de los niños y que sus preguntas y respuestas son muy inspiradores para mi.  Los profesores y sus intereses son igualmente mi prioritarios para mi.

Ahora que me he retirado de las aulas y de la dirección de muchas escuelas, yo soy voluntaria como asistente en religión para niñas en “St. Sebastian Elementary School”.  El método que uso en mis enseñanzas es a través de historias.  Solamente un niño puede decir: “Yo he hablado con Jesús cuando he estado sola”, o hacer preguntas tan profundas como:  “Si Jesús resucitó de entre los muertos, tiene El que volver a morir?” Hay un deseo palpable en sus corazones de niños de escuchar acerca de fe y de valores.

Otra área de mi ministerio es Compañeros en Misión.  La preparación de las reuniones mensuales con ellos demanda tiempo y una buena planificación.  Sin embargo, mi propia vocación en la Sociedad, mi aprecio sobre el carisma, mi amor por Marie Madeleine y el de toda la Sociedad se han renovado con el entusiasmo de estas mujeres que ciertamente son canales que esperan ser llenados.

Un circulo de libros en la St. Michael’s University me proporciona la oportunidad de compartir y de discutir con otras gentes los temas de la literatura moderna.  El grupo escoge el libro que vamos a discutir sobre temas  específicos.  En mi comunidad yo soy la encargada de la administración y también comparto mi tiempo en tareas para cubrir las necesidades diarias.

Este tiempo de mi vida es rico en abundancia.
Mi sabiduría viene de las múltiples experiencias de mi vida
y la enriquece la gente que ha sido parte de lo que yo soy.

Mary Bresnihan, fcJ

Me retire del ministerio profesional, de la capellanía en Palliative Care (Hospicio) hace algunos años, luego me atrajo el asistir a aquellos que sufrían por el suicidio de su padre o madre, de algún pariente, de su esposo o esposa, o de algún hijo.  El trauma de este dolor no respeta las fronteras de la profesión, cultura, raza, o denominación religiosa. Igualmente es un dolor rodeado de mitos y tabús. La imagen que viene a mi mente cuando medito en los efectos del suicidio en aquellos que quedan, es el de una planta frondosa y floreciente, que la arranca un huracán violentamente de su suelo fértil y generosamente soleado y regado, y la lanza a un oscuro promontorio de basura en donde se marchita lentamente.  Allí permanece hasta que viene un cuidadoso jardinero que la recoge, la cuida, la trasplanta a un suelo  fértil y soleado y reanima su vida moribunda, susurrándole que va a superar el golpe y la catástrofe, y que la fortaleza de su vida aun permanece en ella.

Después de ocho sesiones de consejería en personas que han experimentado un suicido en su familia o de una persona amiga, se puede hablar de un nuevo sentido en la vida, de la sorpresa al ver como su profunda  compasión ha atraído a otras personas, y del sentimiento de restauración de su vida.  Una sesión regular consiste en descubrir la manera cómo ellos pueden convertirse en soporte de otras personas que se encuentren en circunstancias similares.

También sirvo a estudiantes de Teología, particularmente sacerdotes de otras culturas, a prepararse y a presentar sus exámenes en inglés.  Yo nunca voy a ser misionera en Corea pero si ayudo a sacerdotes que regresan para allá a que sirvan un ministerio pastoral calificado. Yo se el impacto en una misma al encontrarse en una cultura que no es la propia y ese sentido de desorientación y la lucha por la supervivencia.  Yo puedo convertirme en alguien que los haga sentirse bienvenidos y colaborar en su asentamiento.  Yo se que a esas personas les encanta una comida preparada en casa, es por eso me place preparárselas cuando vienen a casa una vez a la misa semanal.

Jai-Don Lee escribió recientemente en los agradecimientos de su tesis doctoral:  “…reconozco con gratitud a … Hermanas Mary Bresnihan fcJ and Marcella Bresnihan fcJ quienes no sólo me ayudaron con mi ingles sino que cuidaron de mi con mucho amor de hermanas.

Hoy reconozco más que antes que teniendo más de un ministerio en esta época de mi vida, tengo que descansar más, ser más cuidadosa de la creatividad que descuidé en mis años activos, y tomar mucho tiempo para la meditación y la oración.   ¡Todo mi ministerio es un don de Dios!
¡Todo mi ministerio es un don de Dios!

Therese Dyer, fcJ

Durante los últimos doce años mi ministerio ha sido de Capellán de Hospital en Saint Anne’s Hospital en Fall River, luego de haber estado involucrada en la educación como profesora y administradora de educación secundaria cerca de veinte años. Mi nuevo ministerio lo encontré como un reto y a la vez muy gratificador de maneras que yo jamás me las hubiera imaginado.  Como profesora yo hacia la planificación.  Yo sabia lo que yo quería alcanzar con la clase cada día, cada semana, cada mes.  Como Capellán nunca estoy segura sobre lo que va a traer el nuevo día.  Pero, en ambos ministerios hay un aspecto que permanece el mismo.  No soy yo quien cumple su trabajo, sino Dios quien trabaja a través de mi, conmigo y en mi.

¿De qué se trata un día en el St. Anne’s Hospital? Hay una rutina ordinaria:  visitar nuevos pacientes y asegurarles que el cuidado pastoral esta disponible para ellos, que hay\miembros de la familia para su soporte y miembros del personal para su cuido a través de su presencia y a través de la oración.  Asistir a conferencias sobre cómo cuidar mejor a los pacientes de las diversas unidades  para estar más familiarizados con sus necesidades.  Asegurarse de que los pacientes que requieran el ministerio de un sacerdote o la administración de la Santa Comunión sean atendidos debidamente.

Luego vienen las situaciones criticas:  la llamada a estar con el paciente que se esta muriendo y consolar también a la familia y a los amigos acongojados.  Algunas veces esto se esta esperando y algunas veces es la persona que ingresa a la sala de emergencia con una crisis cardiaca.  Mientras el personal medico atiende las necesidades físicas, ellos cuentan con que el Capellán atenderá las necesidades espirituales y emocionales del paciente y de los familiares.  En estos momentos así es cuando me recuerdo de la oración de Santa Teresa: “ Cristo no tiene otro cuerpo mas que el tuyo…”  El utiliza mi cuerpo, mis palabras, mi presencia, para dar coraje y confort.  Yo se que Cristo es quien hace esto, pero es un tremendo sentimiento sentirse su instrumento. 

Finalmente, hay otras muchas mas llamadas que llegarán. Puede ser tan serio como ayudar a alguien a tomar una decisión ética, o puede ser la rutina de s testimoniar un Health Care Proxy.  Algunas veces es responder a una persona que va por la calle en busca de comida, o un doctor en la sala de emergencia pidiendo ayuda a un paciente que no puede costearse la medicina..  el Hospital tiene un fondo de emergencia para ayudar a aquellos que necesiten ayuda para su medicamento, para su comida o para pagar su taxi de regreso a casa.

Si, una nunca sabe que es lo que se va a presentar durante el día, pero yo amo cada minuto y agradezco a Dios que el se haya dignado confiar en mi

Stephanie Earl, fcJ

Centro de Atención Multiple Maria Magdalena

El Centro, que lleva el nombre de nuestra fundadora, ofrece educación y rehabilitación a tod@s aquell@s con algún problema mental o físico en Clodomira, que es una población pequeña en el área caliente y semidesértica de Santiago del Estero al noroeste de  la campiña argentina.  Cerca del 30%  de los niñ@s se trasladan desde el campo diariamente ya que no existe transporte público. Yo he permanecido aquí durante quince años y en este tiempo la escuela ha crecido constantemente.  Ahora tenemos 140 niñ@s en diez grupos.  Les proveemos terapia temprana a los bebes que nacen con algún defecto, ya sea palsy cerebral, agua en el cerebro, síndrome de Down, o muchas otras discapacidades.  Algunos de est@s niñ@s se recuperan los suficiente como para atender su kindergarten regularmente y la escuela; luego regresan para terapia visual y habla, fisioterapia, y visitas al psicólogo.  Estos servicios están disponibles para l@s alumn@s que permanecen con nosotras y que reciben su educación aquí, de modo que se desenvuelven en un ambiente feliz, satisfactorio para desarrollarse completamente y ocupar el lugar que merecen en la sociedad local.  Para lograr esto tenemos 21 personas calificadas e instalaciones modernas sostenidas por benefactores caritativos. En esta zona la mayoría de las familias viven bajo el nivel de pobreza y nuestras trabajadoras sociales y yo  pasamos mucho tiempo tratando de cubrir sus necesidades básicas como comida, medicinas, dinero para transporte, etc. 

Existe un ambiente familiar en el Centro ya que much@s de las niñ@s y jóvenes adult@s han permanecido muchos años con nosotras. Nos hemos dado cuenta que much@s mejoran educacional y físicamente si autoestima es alta.  Una jovencita llegó hace tres años, teníamos que acarrearla ya que no podía caminar y no disponíamos de una silla de ruedas.  Levantamos un gran clamor sobre su caso y conseguimos una silla para ella.  Cuando se sentó en su silla de ruedas movió la cabeza con satisfacción (ella había tenido meningitis y desde entonces no había podido caminar, ni hablar).  Poco después, yo encontré su silla de ruedas fuera del baño, y María José no estaba allí… había comenzado a caminar de nuevo.  Algún tiempo después se le consiguió una pensión, yo sugerí que su madre la llevase al banco, que la cajera le diera el dinero a María José y que le dijese que ese pago era su contribución a la familia.  Así hizo la madre y la niña comenzó a balbucear algunas palabras al principio y hoy ya dice oraciones completas.  En la clausura del año escolar en el gimnasio ella se robó el show.  

L@s adolescentes y l@s jóvenes también toman parte en los juegos Olímpicos Especiales, este año participaron con gran éxito.  Hemos tenido representación nacional en ciclismo, en la cual los muchachos ganaron tres medallas de oro; en boliche, en donde dos parejas ganaron en su grupo y en atletismo.  Realmente el CAM es un mundo en donde cada un@ es importante y cada un@ tiene un papel que jugar.

Jane Galvin, fcJ

The Greening of Spirit

Touched by the miracle
of Spring  the inner self grows
Trancscendence happens
True life flourishes
Dreams are realized
Earth is in tune with spirit.

You can read something about Jane's ministry and read more of her poetry by clicking here.

Anne Morrison, fcJ

For the past 17 years, I have been missioned to live and work in Tarija , Bolivia , the poorest Latin American country. I live with two other FCJ´s and this year, with one of our postulants. We are all involved in different work. Paula works in the high plain area of Tarija as well as in some valleys, in an education program for young people and adults who have never been able to complete their secondary education. Juana who is a lawyer, dedicates her time to working in several rural communities up in the mountains, teaching the men and women of this very poor rural area, their rights and obligations; she also helps the Parish priest with catechist courses.

I would like now to share with you a little of what I am involved in, here in Tarija. Our community lives in a poor barrio on the outskirts of the city where we share in the life of our neighbours, their joys and sorrows, their difficulties and needs. Each Sunday evening, we participate with the community of the barrio in a Celebration of the Word, led by our catechists or by one of us. Often, we are asked to pray at a wake or anniversary, not only in our own barrio, but also in our neighbouring barrios.

My main work however, is leading a team of ten people who work in rural communities with groups of young people and adults, giving them the opportunity to continue their schooling and finish their secondary education, as well as learn a technical skill, such as sewing, knitting, agriculture. We have only begun this actual work, three and a half years ago, as before we were involved totally in literacy programs. At present we are in the process of building our center, little by little as money becomes available. Looking for finance is actually one of our biggest challenges, as we receive absolutely no government help, so everything, from beds, mattresses, chairs, tables, etc, etc, comes from  donation money. Some of our initial group with which we began are hoping to finish their final year of secondary school in June of 2007.  These people will then have the option of being able to continue their studies at the University, the Normal School for teachers or at other Institutes of higher education.  In the Centre which we are currently building, we have participants who come from 15 rural communities, many of whom have to walk up to ten hours to reach the center and another ten to return to their homes. In 2006, apart from the centre, in El Cóndor, we have 7 other smaller groups of students who are studying at different levels. Each month the facilitators have workshops in these different communities. Part of my work is to give the students each month a short course on different themes, such as self-esteem, Gospel values, current social issues, etc. In addition, I work with the team on different issues which they suggest.  

Another aspect of my work is with the Diocesan Bible Team. These are all volunteers who dedicate their “free” time to working in their respective parishes or barrios in catechetical programs, giving bible courses, participating in events which involve schools and colleges, all in an effort to make known the Word of God, wherever they may be. Each year we are asked to collaborate with some of the priests who work in the rural area in the formation of catechists, so different members of the team travel to the rural parishes to carry out this work.

Each year, I have a small group of people for the Spiritual Exercises of St. Ignatius, in daily life or as it’s often known the 19th annotation. Some of the past groups continue to meet once a month to share and pray together and I normally try to accompany them.

As a community, we have been discerning for some time now the need in our diocese of a Spirituality Centre and we have begun the process of forming a small team to be able to put this plan in to effect. Our hope is that in 2007, we will be able to dedicate more of our time to this very important ministry.

Bonnie Moser, fcJ

Bonnie es una apasionada en su ministerio en el campus! Estar empleada en St. Joseph’s College como University Chaplain  (capellan universitario), que es la presencia católica en la Universidad de Alabama, es una oportunidad privilegiada de conocer a las mujeres y a los hombres que un día van a ser nuestros profesionales y nuestros lideres en la sociedad. St. Joseph’s College ofrece créditos por medio de cursos en Teología, Filosofía, Sagradas Escrituras, Estudios Religiosos y Ética. 

Bonnie valora mucho la gran variedad y el campo extenso que experimenta en las actividades de su ministerio que incluyen la coordinación de programa RCIA (catequesis de adultos), acompañamiento espiritual, directora e instructora del Programa IGNITE (que es el grupo de justicia social de St. Joseph’s College), involucramiento en diversos comités tales como el de planificación a largo plazo de St. Joseph’s College, residencia para mujeres, y desarrollo de personal.

Su involucramiento en una Universidad de cerca de 35 000 estudiantes proporciona a Bonnie muchas oportunidades para trabajar enlazada con muchos estudiantes. Actualmente trabaja con el “Doctor of Ministry Committee at St. Stephen’s College” en la admission de studiantes al doctorado y desarrollo del pensum. Cada dos semanas atesora la oportunidad de donar su tiempo al proyecto “Ten Thousand Villages”, una iniciativa de negocios para países en vías de desarrollo del Comité de la Iglesia Menonita.

Para Bonnie si ministerio incluye también actividades en casa, en su comunidad.  La comunidad Emaús, alberga varias actividades sociales que incluye “Compañeros en Misión”, una misa regular y cena permite a mucha gente conocer mejor la Sociedad FCJ.  La hospitalidad, por supuesto, es una prioridad para la comunidad Emaús.
Bonnie tiene contemplado este año impartir un curso sobre La Cultura Contemporánea en la Cristiandad y la Mujer.

  ¡Su vida y su ministerio siempre están llenos de sorpresas!

Mary Shea, fcJ

Desde hace algún tiempo yo inicié lo que algunos llaman “Los Años Dorados”.  La ocasión especial más reciente de esta era sucedió hace unos cinco años, cuando se planeó mi reunión con una Hermana mucho más joven al norte de British Columbia. 

Mi nombre es Hermana Mary Shea, pertenezco a la Sociedad de las Hermanas Fieles Compañeras de Jesús.  Tengo ochenta y cuatro años (voy para los ochenta y cinco), y rápidamente me enamoré de mi casa nueva y de mis amigas en Smithers, B.C. 

Nosotras solemos decir que las Hermanas nunca se retiran.  Lo primero que la gente me preguntaba cuando llegué fue: “ ¿Qué es lo que vas a hacer? ” Mi autodefensa era decirles mi edad y que no tenía ninguna tarea asignada. 

De modo que aquí estoy y, por supuesto que tengo un ministerio.  Sí, me involucré en la vida parroquial, me incorporé a las actividades, tomé mi lugar como Ministro de la Eucaristía, visité a la gente en sus hogares y en el hospital, fui a la escuela a ayudar a los niños en sus lecturas, He sido tutor de un muchacho en francés, he ayudado a una señora griega con su ingles, he estado dispuesta a colaborar con aborígenes comprometidos en la comunidad, y he colaborado en todo lo que se haya necesitado.

Frecuentemente tenemos huéspedes  en la casa.  Me encanta esto, pues la hospitalidad es uno de mis ministerios.  Mi compañera, Hermana Theresa Smith, trabaja con los aborígenes y ambas asistimos a su comunidad nativa en los funerales y sus festividades.

Yo diría que tengo un ministerio de presencia en la comunidad parroquial y en la ciudad.  Lo que yo “hago” es el resultado casual de mi presencia. 

Por supuesto que existe la vida cotidiana – meditación diaria, oraciones en la iglesia y la misa diarias, y todos los demás aspectos de la vida.  Mi Compañera, Hermana Theresa Smith y yo nos turnamos en dirigir la oración y en preparar la comida.

Total, hay una vida fructífera en este preciosos lugar montañoso en medio de amistades maravillosas.

¿Son estos los  Años Dorados”?

                  ¡Sí!, ¡Sí!, ¡Sí!

Theresa Smith, fcJ

Hay una frase en la misa en francés:

Pour la gloire de Dieu et le salut du monde.  

Para mi esta es otra manera de expresar nuestra Constitución.  ”Con amor y reverencia profesamos públicamente nuestros votos…para dedicarnos sin reservas a la evangelización del Pueblo de Dios para su servicio y su gran gloria.”  Por consiguiente, al levantarme en la mañana es mi llamado a la oración, escucho las noticias para incluir los sucesos mundiales en mi oración y mi preparación para comenzar el día.

Yo gozo mi ministerio de trabajo pastoral en Moricetown, British Columbia, Canadá.  Esta es la reserva de gente First Nations que se llaman Witsu Wit’en. He estado con estas gentes durante dieciséis años y he colaborado en su preparación sacramental y en la música litúrgica.  Simplemente escuchar a aquellos que desean hablar o participar en las funciones comunitarias es de por sí un ministerio.  Yo he sido voluntaria en la escuela elementaría y he asistido a la juventud y a los adultos en sus eventos diocesanos como peregrinaciones, retiros, y conferencias.  Vivimos en una área preciosa conocida como Bulkley Valley de modo que las montañas, los arboles, los ríos y los lagos, favorecen la unión con el Creador. La apertura de la gente ayudan a descubrir a Cristo en ellos.

Tengo la bendición de compartir la comunidad FCJ con la Hermana Mary Shea en Smithers que queda cerca de 35 Km de Moricetown.  Nos congregamos con los parroquianos en la oración matutina en nuestra casa y desayunan una vez a la semana. La manera como descansamos es por medio de paseos alrededor de la población, ver la TV de vez en cuando, visitar a los vecinos, y la participación en manualidades.

Gemma Tucciarone, fcJ

Yo he comenzado apenas a trabajar en la Escuela Blessed Sacrament como asistente en el Kindergarten.  También enseño crochet y costura a un grupo de estudiantes de High School los lunes por las tardes de 2:30 a 4:00 pm.  Voy a Rhode Island College a su misa sabatina por la noche a las 10:00 pm y nos reunimos con los estudiantes para socializar un poco.  Para la Cuaresma del año pasado ellas decidieron venir temprano para rezar el rosario juntas antes de la misa.  Como un servicio comunitario llevo la contabilidad de nuestra casa y  la de Santa Filomena.

Joanna Walsh, fcJ

Mi vida como Hermana Fiel Compañera de Jesús me ha traído hasta Durham, North Carolina.  Habiendo crecido en un ambiente mayormente católico en Rhode Island, me encontré en un ambiente Protestante en el cual hay varias denominaciones.  En “Duke Divinity School” estoy involucrada   en la formación spiritual de seminaristas, en su mayoría Metodistas. Los estudiantes, los profesores y administradores aprecian mucho el fuerte respaldo en la espiritualidad que las mujeres religiosas católicas aportan en la formación de los futuros pastores.  Esto me ha hecho darme cuenta y estoy muy agradecida por el entrenamiento y la educación que recibí, lo cual es una prioridad en nuestra Sociedad, que es la que me formó para mi desempeño en este servicio.

Otro aspecto de mi ministerio es la dirección spiritual.  A través de mi vida religiosa en la Sociedad FCJ he sido animada a beneficiarme de una dirección espiritual frecuente.  Por lo tanto, llevo varios años de experiencia mas la que he recibido a través de mi practica.  Entre  personas que acuden a mi para dirección espiritual están una secretaria, un profesor, un físico, un abogado, un pastor, un estudiante graduado, líderes católicos laicos, un candidato a Diácono, un ministro del campus, y un miembro de:  “Catholic Worker”.  Es un gran privilegio ser sujeto de confianza de su vida, y de su lucha por vivir la fe.    Yo sé que siendo una mujer religiosa les da más confianza en mi.  Su sinceridad y bondad me invitan a vivir mi propia vocación con integridad.  A mi particularmente me encanta unirme en oración con ellos.

Mas recientemente he sido nombrada directora del programa “The Pastor As Spiritual Guide” (El Pastor un guía Espiritual) Un amigo y colega de mucho tiempo ya retirado como Pastor Bautista, diseñó este programa para que los pastores re enfocaran su ministerio a través del lente de la guía espiritual.  Este año hay 12 participantes de 5 denominaciones Cristianas distintas,  Una de las participantes es una mujer Pastor ordenada por la Iglesia Presbiteriana.  Es muy interesante ver cómo mi vida, como una mujer con votos religiososdifiere de la de esa mujer ordenada pastor. Yo disfruto mucho animando a estos pastores a profundizar en su espiritualidad a través de retiros, dirección espiritual grupal, con el soporte de maestros como Thomas Merton y Teresa de Ávila.  El Director del Programa esta firmemente comprometido a fortalecer el liderazgo mixto del hombre y la mujer, y yo estoy muy agradecida de esta oportunidad de experimentar una saludable asociación  en un ambiente ecuménico.

El acompañamiento” es a la vez una sencilla y profunda realidad.
Viviéndolo, su significado se vuelve muy claro para mi.
Estando presente de una manera genuina ante otra persona
y abriéndome a mi misma  a la unicidad de su presencia
es una experiencia transformativa para ambos.
Misión, ministerio y conversión están entrelazados
con el misterio de ser una “fiel compañera de Jesús”

Las FCJ por todo el mundo

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